Informe asegura que la baja de la pobreza se midió con “distorsiones” por “limitaciones en la medición”

Un trabajo del Instituto de Estudios y Formación (IEF) de la CTA Autónoma y el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) aseguró que los datos deben mirarse en profundidad, para entender el impacto real de la baja anunciada por el gobierno nacional.  

Por Diego Lanese

Redactor de Data Gremial

Viernes, 04 de abril de 2025 10:00

Los datos de pobreza en la Argentina generan cruces entre el gobierno y distintos sectores, que ponen especialmente en duda el optimismo que manejan en Casa Rosada con la baja de ese índice, que cerró para el segundo semestre de 2024 en el 38,1 por ciento. Esto implicó un retroceso de 14,8 puntos porcentuales con respecto al primer semestre de 2024, cuando el índice fue de 52,9 por ciento, el nivel más alto desde 2003. La tasa de pobreza se situó además 3,6 puntos por debajo de la de finales de 2023. Si bien las dudas no apuntan directamente a los datos duros, es decir, no se cuestiona la forma de recoger y analizan la información del INDEC, lo que se trata es de contextualizar la información, ya que la cifra debe explicarse a partir de las consecuencias de las primeras medidas tomadas por el propio gobierno libertario.

En este sentido, un reciente informe analizó las cifras oficiales, y concluyó que si bien hubo una baja, la misma “no tuvo la magnitud que indican las mediciones oficiales”. Se trata de un trabajo del Instituto de Estudios y Formación (IEF) de la CTA Autónoma y el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), que relativizó la mejora festejada por el gobierno, y recordó que la suba por encima del 50 por ciento del índice “fue producida por las propias medidas” tomadas al asumir Javier Milei.

El trabajo en conjunto de las entidades se pregunta si hay “menos pobres o están disimulados”. Según puede inferirse en función de los resultados semestrales, relataron, “los valores de la segunda mitad del año son el resultado de un tercer trimestre con una tasa de pobreza del 38,3 por ciento, que al descontar el efecto aguinaldo trepa al 42 por ciento, y un cuarto trimestre en el que, ya sin el cobro del aguinaldo, la pobreza se ubica en el 37,9 por ciento”. En el caso de la indigencia, “el 8,2 por ciento semestral promedia un 9,2 por ciento en el tercer trimestre y un 7,2 por ciento en el cuarto trimestre”.

Por eso, el informe al que tuvo acceso Data Gremial recalcó que el descenso interanual de la pobreza, se explica en parte “porque se está comparando con un período que ya se encuentra afectado por las primeras medidas de Milei (recordemos que en el cuarto trimestre 2023 la pobreza se disparó principalmente por el plan económico impulsado por Luis Caputo, empujando al alza el resultado del segundo semestre 2023)”.

Por otra parte, “si bien una lectura superficial puede sugerir que los impactos del shock regresivo impulsado por el gobierno de Milei ya se han revertido, el hecho de que la pobreza haya caído no implica que no haya habido retrocesos significativos para los sectores populares durante el período bajo análisis”.

De acuerdo a un informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la tasa de pobreza se ubicó en el segundo semestre de 2024 en el 38,1 por ciento. Esto implicó un retroceso de 14,8 puntos porcentuales con respecto al primer semestre de 2024, cuando el índice fue de 52,9 por ciento, el nivel más alto desde 2003.

La tasa de pobreza se situó además 3,6 puntos por debajo de la de finales de 2023. En tanto, la tasa de indigencia se ubicó en la segunda mitad del año en el 8,2 por ciento, 9,9 puntos por debajo del semestre anterior y con un descenso de 3,7 puntos en la comparación interanual. El Gobierno de Milei celebró la mejora de los indicadores sociales tras los dramáticos números que se habían registrado en la primera mitad de 2024, signada por una elevadísima inflación y la puesta en marcha de un severo plan de ajuste.

Efectos distorsivos

El reporte detectó “dos aspectos metodológicos” que fundamentan esta distorsión de la que se habla.

En primer lugar, los llamados “efectos distorsivos en el relevamiento de los ingresos”, vinculados a “las dificultades que puede presentar la Encuesta Permanente de Hogares para relevar los ingresos familiares en un contexto de disparada de precios y posterior desaceleración inciden en los resultados”. Esto, repasó el reporte, obedece a tres factores: “El rezago que se genera en algunas variables de ingresos que capta la EPH respecto al valor de las canastas; la precisión de las respuestas sobre ingresos puede verse deteriorada; y cambios en el nivel de subdeclaración de ingresos que distorsionan la evolución del indicado”.

En definitiva, subrayaron, “la medición de la pobreza en un contexto como el que atravesó Argentina en el año 2024 se vio sujeta a distorsiones debido a las limitaciones en los instrumentos utilizados para la medición”.

En segundo lugar, se nombra “la desactualización de las canastas”. “La Canasta Básica Total se basa en la estructura de consumo que surge de la Encuesta de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2004-05”, recordó el informe. Sin embargo, “los hábitos de consumo sufren modificaciones en el tiempo por lo que es necesaria su actualización. En Argentina, si bien la última ENGHo corresponde a 2017-18, aún no se ha utilizado para actualizar las canastas ni tampoco el IPC.

Los resultados de la ENGHo 2017-18 dan cuenta de “una reducción en el peso de Alimentos y Bebidas y un incremento en otros rubros como vivienda y servicios básicos, transporte y comunicaciones.

El IPC que publica la Ciudad de Buenos Aires sí actualizó su medición, lo cual en parte explica las diferencias en la evolución de los precios respecto al índice del INDEC para el gran Buenos Aires. Si se actualizara la CBT por el Índice de Precios de la Ciudad de Buenos Aires, “la evolución de la pobreza en el tercer trimestre 2024 versus el 3er trimestre 2023 evidencia una tendencia creciente, aunque moderada (+1 p.p.)”. “Si bien este es un ejercicio que cubre un aspecto parcial y por lo tanto no pretende reemplazar la medición oficial, da cuenta del cambio en la tendencia que surge al aplicar otro criterio para la valorización de las canastas. Si a ello se agregaran correcciones sobre los factores metodológicos mencionados en los puntos anteriores, es posible esperar que la diferencia en puntos porcentuales respecto a la medición oficial sea superior”, concluyeron.

Trabajadores pobres

Una de las complicaciones que generó el aumento de la pobreza es que muchos trabajadores quedaron por debajo de esa línea, pese a tener trabajo, incluso registrado. En el estado, esto se ve claramente.

La junta interna de ATE-INDEC denunció que gran parte de los empleados que trabajan precisamente de calcular los índices de pobreza en Argentina perciben salarios inferiores a la Canasta Básica Total, lo que los ubica en “la misma condición de vulnerabilidad que analizan”. En este sentido, en su habitual informe mensual sobre poder de compra de los salarios públicos, el gremio alertó que se mantiene el deterioro de los salarios, que hoy se ubica en torno del 29 por ciento desde que comenzó el gobierno de La Libertad Avanza.

En un mes con tanto conflicto social, la lucha de los jubilados y de los trabajadores del Estado, volvemos a presentar el valor del ingreso mínimo que debe cobrar un trabajador para cubrir las necesidades mínimas de una familia”, aseguró el reporte, al que tuvo acceso Data Gremial. “Mes en el que el gobierno viene augurando, en lo que tiene que ver con indicadores económicos y sociales, datos favorables que no lo son para la clase trabajadora que sigue reclamando recuperar poder de compra y que el salario le gane a la inflación”, agregaron.

En este sentido, la Junta Interna dijo que “un trabajador necesitó, en febrero de 2025, 1.693.576 pesos para satisfacer las necesidades mínimas de un hogar constituido por una pareja mayor de 30 años con dos hijos en edad escolar”. Este valor se compone de “579.029 pesos necesarios para adquirir una Canasta Alimentaria Mínima y de 1.114.547 pesos para acceder a otros bienes y servicios básicos”. as canastas utilizadas para este ejercicio no son las utilizadas por el INDEC para la medición de la pobreza, que en febrero de 2025 llegó a 1.057.923 pesos.

Según los delegados del INDEC, el Relevamiento de Expectativas de Mercado que realiza el Banco Central proyecta una inflación interanual para año 2025 de un piso de 23 por ciento. “Los datos oficiales del mes de febrero nos arrojan que los acumulados del año tanto del Índice de precios al consumidor (IPC), la Canasta básica alimentaria (CBA) y la Canasta básica total (CBT), fueron de 66,9, 45 y 53,1 por ciento respectivamente”, resaltaron.

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