A cinco años del default millonario, trabajadores de Vicentin aseguran que “el miedo de todos es quedarnos sin trabajo”

La agroexportadora sigue sumida en la incertidumbre cinco años después de haber declarado la cesación de pagos. Mientras la crisis afecta a miles de trabajadores y genera preocupación en el sector, los sindicatos reclaman soluciones urgentes para garantizar los puestos de empleo.

Jueves, 03 de abril de 2025 14:44

Desde que Vicentín declaró la cesación de pagos en diciembre de 2019 y solicitó la apertura del concurso de acreedores en febrero de 2020, los trabajadores de la firma agroexportadora han atravesado un período marcado por la incertidumbre. A pesar del paso de cinco años y de los intentos de expropiación, la situación sigue sin resolverse y la indefinición genera cada vez más preocupación en el sector.

Impacto en los trabajadores y temor por el desempleo

Leandro "Peky" Monzón, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros y Desmotadores (SOEAD) en el departamento de General Obligado, expresó en diálogo con con el portal Bichos de Campo que el problema se arrastra desde antes del concurso. “En el norte de Santa Fe, la incertidumbre viene desde antes del concurso, cuando entre finales de 2018 y principios de 2019 cerraron dos procesos productivos como el fraccionamiento y refinado de aceite. Desde entonces tenemos una batalla donde logramos que no se despidan compañeros. Sí hubo un retiro voluntario y el pase a otra planta, que es Friar, pero el escenario sigue siendo de incertidumbre”, afirmó.

Si bien se estima que 1.300 trabajadores están directamente afectados por el concurso, Monzón advierte que el impacto es mucho mayor. “El número de trabajadores que hoy están en concurso son 1.300, que se distribuyen poco más de 1.000 en la zona de San Lorenzo y Ricardone, 200 en la zona de Avellaneda, y luego administrativos. Pero lo que siempre explicamos es que Vicentín es una empresa multifacética. Hay que hablar de al menos 5.000 trabajadores directos por todos los rubros que tiene, 3.000 de los cuales están acá en la zona. Sería una catástrofe social si llega a pasar lo peor con la empresa”, advirtió.

El temor crece a medida que la crisis se expande a otras firmas vinculadas. Recientemente, 500 trabajadores de Algodonera Avellaneda entraron en concurso, lo que, según el dirigente gremial, confirma que “este problema de la agroexportadora tarde o temprano iba a caer en todo el ecosistema”.

Reclamos sindicales y futuro incierto

A pesar de la situación crítica, los salarios, que oscilan entre 1.800.000 y 2.500.000 pesos según la categoría, se siguen abonando mes a mes, aunque en ocasiones con retrasos en las cargas sociales. El pago de febrero finalizó el pasado viernes, pero la incertidumbre sobre los próximos meses persiste. “Nosotros ponemos énfasis en que se paguen las cargas sociales y lo que hay de cuota alimentaria, porque eso puede ocasionar una deuda post concursal, que puede derivar en una quiebra. Nosotros queremos que la empresa siga funcionando como lo viene haciendo hasta ahora. Y sus veedores tendrán que buscar soluciones alternativas, porque en algunos casos tenemos contratos firmados hasta junio inclusive”, resaltó Monzón.

Por su parte, Daniel Succi, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) en San Lorenzo, también manifestó su preocupación. “Vicentín está trabajando. Ahora hay fasón, se está trabajando la parte de Ricardone con girasol y están los fasones de parte de Bunge y de la Unión Agrícola Avellaneda. Por eso nosotros pedimos la intervención nuevamente de la empresa, para ver quién se hará cargo. Confiamos en que la Justicia haga algo y salga para el lado de alguna empresa. Imagino que va a haber alguna que se quiera hacer cargo. Por algo tienen un fasón firmado a 12 años con ACA, Banco Nación y Bunge. No nos interesa quién es el dueño o quién es el que la va a poner. Lo único que nos interesa es la fuente de trabajo y el salario”, expresó a Bichos de Campo.

El temor al desempleo es el denominador común entre los trabajadores. “El miedo de todos es quedarnos sin trabajo, pero estamos haciendo todas las gestiones para sacar esto adelante y que alguien se haga cargo. Creo que este es el peor momento en cinco años que llevamos de estrés financiero, que ya no es estrés sino un robo. Desde que se fue la intervención empezaron los problemas de plata nuevamente. El único compromiso del sindicato es con los trabajadores. Cuando venga el que venga, defenderemos los puestos de trabajo”, agregó Succi.

Consultado sobre la visión de los empleados respecto al futuro de la empresa, Monzón reconoció que la postura ha cambiado con el tiempo. “Al principio, cuando empezó el conflicto y se entró en la cesación de pagos, la mayoría de los trabajadores te decía ‘vamos a aguantar a Vicentín’. Hoy la mayoría te dice que venga el que venga, pero que nos garantice el puesto de trabajo. Todo fue cambiando con el concurso. Hasta entre los trabajadores se mostró la retención de tareas, primero de cuatro días y después de siete. Ahora la totalidad apoya la medida gremial”, concluyó.

 

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